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Los entornos interactivos inmersivos favorecen que la persona se sienta presente dentro de la escena proyectada. Esto puede conseguirse incorporando su imagen en directo dentro de una actividad, llevando la proyección al techo o combinando imágenes proyectadas con luz y sonido en un mismo espacio.

Una experiencia no necesita ocupar toda la sala para ser inmersiva. Lo que la define es la sensación de presencia, implicación y conexión que genera.

Distintas formas de vivir la inmersión

Incorporación de la imagen del usuario: la persona se ve dentro de la escena proyectada y puede interactuar con sus elementos mediante el movimiento. Proyección sobre el techo: sitúa la experiencia dentro del campo visual de las personas que necesitan permanecer encamadas o reclinadas. Entornos de sala: combinan proyección, luz interactiva, sonido y control para crear un espacio multisensorial coordinado.

Estos sistemas pueden favorecer la atención, la expresión, el movimiento, la comunicación y la participación compartida, a la vez que permiten crear experiencias calmantes o estimulantes.

Asesoramiento personalizado

La solución inmersiva más adecuada depende de las capacidades, la posición y la movilidad de la persona, del espacio disponible y de las actividades deseadas. Te ayudamos a definir el sistema y los contenidos que mejor respondan a tus necesidades.