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Una experiencia multisensorial para todo el cuerpo

No existe ningún equipo que sea imprescindible en todos los espacios multisensoriales. La sala, los recursos y las actividades que se desarrollan en ella deben responder siempre a las características y preferencias de sus usuarios.

Ahora bien, cuando el espacio y el presupuesto lo permiten, una cama de agua es uno de los recursos capaces de proporcionar una experiencia sensorial de cuerpo entero especialmente rica.

El cuerpo descansa sobre una superficie que se adapta continuamente a su forma y responde a cada movimiento. Pequeños cambios de posición generan suaves movimientos del agua que se perciben en gran parte del cuerpo. Tacto, presión, movimiento y percepción corporal se experimentan, por tanto, simultáneamente y no como estímulos aislados.

Un lugar para sentir, no solo para tumbarse

El valor de una cama de agua va mucho más allá de ofrecer una superficie confortable. El movimiento puede percibirse a través de todo el cuerpo, mientras que la amplia superficie de contacto proporciona información táctil y propioceptiva de forma continuada.

Según el equipo y la configuración, la experiencia también puede combinarse con vibración, música o sonido, de modo que las vibraciones se perciban a través del cuerpo al mismo tiempo que se escuchan.

Desde la cama de agua también pueden experimentarse cómodamente la iluminación, la proyección, las fibras ópticas u otros recursos visuales, lo que la convierte en un lugar privilegiado desde el que disfrutar de muchos de los demás elementos del espacio multisensorial.

Por ello, una sola cama de agua puede reunir distintas dimensiones sensoriales en una misma experiencia: tacto, movimiento, propiocepción, vibración y sonido, al tiempo que proporciona una posición confortable desde la que experimentar los recursos visuales.

Un movimiento que también crea el usuario

Una característica especialmente interesante de la cama de agua es que el usuario no tiene que ser necesariamente un receptor pasivo de la estimulación. Mover un brazo, una pierna o el conjunto del cuerpo provoca el movimiento del agua, que retorna a través del colchón y vuelve a percibirse corporalmente.

La experiencia puede ir, por tanto, desde la relajación tranquila hasta la exploración activa del movimiento y de sus efectos.

Elegir e integrar una cama de agua

Al plantear una cama de agua conviene valorar:

  • Las dimensiones y las características de los usuarios.
  • La facilidad y la seguridad de acceso.
  • El espacio necesario a su alrededor.
  • Las características del colchón y de la estructura que lo soporta.
  • Si se desea incorporar vibración o transmisión del sonido.
  • Cómo se combinará con la iluminación, la proyección y otros recursos sensoriales.
  • Las necesidades de mantenimiento y cuidado.

HANDYCAT puede ayudarle a seleccionar e integrar la cama de agua según los usuarios, el espacio disponible y la experiencia sensorial que se desee crear.

Una cama de agua no es un elemento prescriptivo de una sala multisensorial. Pero, cuando puede incorporarse adecuadamente, puede convertirse en uno de los lugares donde confluyen más experiencias sensoriales de toda la sala.